S. Juan Eudes

Nació en Ri (Francia), el 14 de Noviembre de 1601. Hijo de una familia cristiana. Tiene un hermano, Francisco que llega a ser un brillante historiador y miembro de la Academia Francesa. Y Carlos que fue un gran cirujano, a este último se debe la frase: ”Somos tres hermanos adoradores de la verdad. El primero la predica, el segundo la escribe y yo la defenderé con mi vida”. En 1615 deja Ri para ir a estudiar  con los jesuitas de Caen, una etapa de estudios y proceso vocacional que le llevó a optar por el Oratorio, donde es ordenado sacerdote en 1625. A partir de ahí, Juan Eudes inicia una fecunda y exigente vida de misionero que le llevó por toda Francia, poniéndose en contacto con la dolorosa realidad de una país cristiano en crisis de fe (momento de gran auge de la Reforma Protestante y el Jansenismo), y que le permitirá convertirse en misionero y profeta de la Misericordia.

El eje de toda su vida y misión fue el concepto de Misericordia. Desde siempre, Juan Eudes siente en su propia vida esta misericordia y también en la vida de los demás. El concepto de Misericordia da unidad a su trabajo, le empuja constantemente a ir más allá de la simple sensibilidad ante la desgracia, la exclusión y la pobreza, y promueve acciones misioneras y fundaciones religiosas que ayuden a las personas en debilidad.

Su primer encuentro con los más pobres y marginados fue durante la peste que tuvo lugar en Suez (1627). Juan Eudes, que acababa de superar una larga enfermedad, decidió ir a ayudar a toda aquella gente, abandonados de todo y por todos, para llevarles el mensaje de esperanza de un Dios Misericordioso que acoge, comprende, perdona y ama tal cual uno es.

Estas primeras actividades que realizó como sacerdote y misionero eran gestos que hablaban de misericordia y hacían misericordia. Gestos que le fueron marcando y que le pusieron en el camino de vivirla, predicarla y transmitirla. Y a ello entregó su vida entera.

Desde este primer momento hasta su muerte dedicó su vida a evangelizar. Y decía que “evangelizar no es otra cosa que anunciar al hombre, especialmente al más lleno de miserias, al más miserable; la buena noticia de que Dios lo ama, lo lleva en su corazón de Padre, y está dispuesto a jugarse todo por él.”  Juan Eudes también se dejó evangelizar por los más pobres, aprendió de ellos, compartió con ellos (marginados, prostitutas, indigentes…) a los que nadie había hablado de que, a pesar de todo, la vida merece la pena vivirla.

Desde esta perspectiva y su concepto de Misericordia, se entiende mejor su vida y sus numerosas fundaciones, que constituyeron verdaderas obras de misericordia, es decir, maneras concretas de expresar su apuesta definitiva por la dignidad de todo hombre y mujer.

Juan Eudes fue un sacerdote atento a las necesidades y situaciones de los que se cruzaban con él. Un hombre que fue respondiendo en la medida de sus posibilidades y recursos a las necesidades concretas de su época. Un hombre que se dejó interpelar por la miseria y pobreza y cuyo mayor deseo fue hacer eficaz la misericordia. Para él, se trataba de devolver a cada hombre y mujer su dignidad como persona.

Es en 1644, año en que se consolida en Francia el Jansenismo, cuando Juan Eudes toma más conciencia de que Dios es un Dios misericordioso: Dios ama, y porque ama, salva y perdona.

Toma parte en las misiones populares en Normandia y Bretaña y gana la fama de elocuente predicador. Mientras duran las misiones comienza a escribir sus primeras obras. Es en esta actividad misionera donde encuentra muchas personas que quieren convertirse, mujeres que no han tenido una vida ejemplar. Juan Eudes decide ayudarlas para lo que crea una Orden Religiosa que se hará cargo de estas mujeres (Casas de Acogida llamadas “Refugios”, para todas aquellas mujeres que querían dejar la prostitución y dar otro rumbo a su vida).

En un primer momento, Juan Eudes confió el Refugio al cuidado de algunas señoras motivadas como él para este servicio. Más tarde, y para asegurar constancia y fidelidad, y para que no se dejasen vencer por las dificultades que pudieran encontrar, funda la Congregación y les da un cuarto voto: el celo por la salvación de las almas.

En 1641 queda establecida la Orden de Ntra. Sra. de la Caridad, en la misma ciudad de Caen donde él reside.

También a través de su actividad misionera ve la decadencia del clero. Los sacerdotes adolecen de formación, e incluso de buenas costumbres, quiere hacer algo para paliar este problema que afecta a la mayor parte de la Iglesia de Francia pero no es posible hacerlo desde el Oratorio, es así como en 1643 funda la Congregación de Jesús y María (PP Eudistas), cuya misión es la formación de los sacerdotes y la revitalización de la fe del pueblo en un Dios que es Misericordia.